Pablo Picasso, Sueño y mentira de Franco, 1937.
Aguafuerte y aguatinta al azucar con raspado. 38,9 x 57,1 cm. (Museo Reina Sofía, Madrid)
Picasso realizó unos aguafuertes con el propósito de ridiculizar el “glorioso alzamiento nacional” de Francisco Franco. En enero de 1937, Josep Renau, el por entonces Director General de Bellas Artes, formó parte de una delegación española (junto con Luis Lacasa, y los escritores José Bergamín, Max Aub y Juan Larrea) que solicitó a Picasso su participación en la exposición que se celebraría en el pabellón español de la Exposición Internacional de ese mismo año en París, encargo que acabaría gestando el “Guernica”.
Pero antes de ello realizó los grabados “Sueño y mentira de Franco”, unos aguafuertes con una estructura de cómic, con una edición limitada de 1.000 ejemplares destinados a ser vendidos separadamente y como tarjetas postales durante la exposición a beneficio del Fondo de Ayuda al Gobierno republicano. El 8 y 9 de enero de 1937, Picasso grabó la primera lámina, pero la ejecución de la segunda fue interrumpida para después reelaborarla el 25 de mayo con la técnica de aguatinta, terminando el trabajo el 7 de junio. Por esas fechas el artista malagueño abandonó la idea de venderlas separadamente como tarjetas postales, decidiendo la difusión de la serie completa. En dos láminas con nueve escenas cada una, creó una pequeña serie de tiras cómicas que narran las aventuras y fechorias de un Franco absurdo y mezquino, más cerca de parecer un babuino bailarín de feria que de un peligroso líder militar.
En la primera escena aparece Franco como un pervertido caballero cristiano, en una parodia de los héroes legendarios españoles. El sol se mofa de él, y el caballo hace una mueca siniestra que trata de ser sonrisa. En la segunda el Caudillo aparece con un descomunal pene erecto que le sirve de pértiga para guardar el equilibrio sobre la cuerda floja; es caricaturizada su virilidad y su orgullo masculino como guerrero. En la tercera escena aparece destruyendo con un pico un busto de mujer, manifestando la amenaza franquista hacia la cultura y la belleza. En la cuarta escena el insurrecto aparece travestido con un abanico, representando su total cobardía. En el quinto es atacado por un toro furioso, símbolo de la derrota del fascismo en manos del pueblo de España. En la sexta reza ante un altar con una bola del mundo a lo alto, y rodeado de una alambrada de púas. En la séptima escena hace una parodia de la creación bíblica del mundo, con el “generalísimo” rodeado de bichos e insectos. En la octava vuela con un poderoso Pegaso hacía el sol, a quién atraviesa con su estandarte, mientras que en la novena cabalga a lomos de un cerdo de nuevo hacía el sol, lo que significa su ocaso y la salvación de España.
En la segunda lámina, y la continuación de la anterior, en la primera, segunda y tercera viñeta muestran la consecuencia de los actos de terror del Caudillo; aparecen los cadáveres de una muchacha y el de un caballo que cobija al jinete caído con la curva de su pescuezo. En la cuarta y quinta escena la figura del toro vuelve a enfrentarse a un Franco acobardado. En las últimas escenas, que aportó posteriormente, transcriben escenas del “Guernica”, con mujeres llorando y gritando por la muerte de sus hijos, y rotas por el horror.
Pablo Picasso, Sueño y mentira de Franco, 1937.
Aguatinta al azucar con raspado. 38,9 x 57,1 cm. (Museo Reina Sofía, Madrid)






Monográfico sobre el Guernica, de Pablo Picasso | Arte Archívoros
1 año hace
[...] de la Exposición Internacional de ese mismo año en París. Para ello realizó los aguafuertes Sueño y mentira de Franco, con una edición limitada de 1.000 ejemplares destinados a ser vendidos durante la exposición [...]
Consuelo
3 mess hace
Saludos, me gustaria saber donde podría adquirirse esta obra y que precio aproximado puede tener. Gracias.