Obra de la semana: Susana y los viejos de Tintoretto

diciembre 26th, 20114:21 pm @

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Susana y los viejos Tintoretto 650px Obra de la semana: Susana y los viejos de Tintoretto
Susana y los viejos (Susanna e i vecchioni) de Tintoretto, 1560-1565
Óleo sobre lienzo – Manierismo
147 cm × 194 cm
Museo de Historia del Arte de Viena (Kunsthistorisches Museum), Viena, Austria

Voy a crear una sección nueva en este blog, La obra de la semana, y para ello he elegido como primera pieza Susana y los viejos, uno de los cuadros mas celebres del maestro veneciano Tintoretto, que fue pintado entre 1560 y 1565.

La pintura representa una escena del Libro de Daniel, un texto bíblico del Antiguo Testamento, en la que Susana, una hermosa joven y beata, es espiada por dos ancianos mientras se toma un baño. Según la historia “los viejos la intentan obligar a tener relaciones sexuales con ellos, diciéndole que, si no accede, dirán que se ha quedado sola, sin sus doncellas, para estar con un joven. Susana no cede a sus amenazas. Entonces los viejos la acusan de adulterio y consiguen que se la condene a muerte. Interviene entonces el profeta Daniel quien, interrogando a los ancianos, acaba probando la falsedad de la imputación, con lo que Susana se salvó y los ancianos fueron ejecutados”, según la Wikipedia.

El tema de Susana y los viejos es recurrente en la pintura del siglo XVI (de Tintoretto hay otros cinco cuadros análogos) porque aún siendo de temática religiosa, los pintores podían representar a una mujer desnuda, y en este caso, de alto contenido erótico. Susana repesenta la belleza, la pureza, la inocencia y la paz en peligro por la suciedad que hay detrás que la puede mancillar y que amenaza por romperla.

El cuadro, de estilo manierista, es brillante por su ejecución y por el juego que realiza con los espacios y la perspectiva. El exuberante desnudo, como una Venus frente al espejo, centra la escena aún estando despalazada a la parte derecha. En la parte izquierda el cuadro es coronado por uno de los viejos, que está situado casi en el punto de fuga. Con el cuerpo y la pared con la que se esconde el otro viejo el pintor juega con la perspectiva.

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